Mostrando entradas con la etiqueta amiga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amiga. Mostrar todas las entradas

TATIANA, ¡DÉJALO YA!


Hola. Soy Karla, la mejor amiga de Tatiana. Es más, diría que soy su íntima y casi hermana. Hemos pasado tantas vivencias juntas: nuestra niñez, juegos, paseos, llamadas de atención en el colegio por escaparnos de clase para salir con amigos o simplemente pasear por Lima, ya sabes, cosas de la adolescencia. Quiero tanto a Tati (así le digo de cariño) que me preocupa lo que ahora a sus 19 años está viviendo. Y es que Tati es muy confiada, súper cariñosa, muy activa. Creo que su más grande defecto es que cuando está enamorada no ve ¡NADA!. 

Me preocupa porque Samuel, su enamorado con el que lleva tres años, no la valora y creo que la utiliza para sus juergas. No hay fin de semana que no se vaya a fiestas en donde

MUERTE DE UNA INOCENTE

Fui a una fiesta mamá, y recordé todo lo que me dijiste.
Me dijiste que no tomara, mamá, así que solo tomé una gaseosa.
Me sentí muy orgullosa de hacerlo, mamá, tú me dijiste que así me sentiría.
No tomé y manejé, mamá, aunque muchos me decían que no lo hiciera.
Sé que hice lo correcto, sé que siempre tienes la razón.
Ahora la fiesta está terminando y todos manejan sin saber cómo.
Al subir a mi carro, mamá, yo sabía que llegaría a casa sana y salva. Por la manera tan dulce y responsable que me has criado.
Empecé a dirigirme a casa, pero al entrar en la avenida, el otro carro no me vio, mamá y se estrelló contra mí.
Ahora echada en el pavimento, mamá escucho al policía decir que el conductor del otro carro está borracho, mamá, y soy yo la que va a pagar por todo esto.
Estoy acá muriendo, mamá… quisiera que estuvieses acá conmigo, ven pronto…
¿Cómo me pudo pasar esto? Mi vida reventó en un segundo como un globo.
Hay sangre alrededor mío, mamá, y casi toda es mía. He escuchado decir al médico que moriré en poco tiempo.
Solo quería decirte mamá, que yo no tomé, te juro que no lo hice. Fueron los otros, mamá, los otros que no pensaban.
Seguro que el que me chocó estaba en la misma fiesta que yo. La única diferencia es que él sí tomo y soy yo quien va a morir.
¿Por qué toman? ¡Pueden arruinar toda una vida!
Siento fuertes dolores, mamá, son como cuchilladas.
El chico que me chocó está caminando, mamá, no creo que sea justo. Yo estoy acá muriendo y todo lo que él puede hacer es mirarme fijamente.
Dile a mi hermano que no llore, dile a mi papá que sea fuerte. Y cuando vaya al cielo, mamá, por en mi lápida “la hija de papá”.
Alguien debió decirle, mamá, que no tomara si iba a manejar, si se lo hubieran dicho, yo viviría.
Casi no puedo respirar, mami, tengo miedo. No llores por mí, siempre que te necesité estuviste a mi lado.
Solo una última pregunta antes de despedirme. ¿Yo no tomé y maneje, entonces por qué soy yo la que tengo que morir?
Este es el fin, mami. Me gustaría poder verte a los ojos y decirte. Te amo, y adiós. Tu hija. 
 ANÓNIMO 

EL SECRETO DE MI PADRE


Jesús no dudó en comentarle a su mejor amiga de 13 años su más grande secreto. Un sábado en el barrio, mientras los demás jugaban fulbito, montaban bicicleta, skate, y otro grupito de más allá tomaban sus tragos, le pasó la voz a Claudia, “Hey flaquita ven pa acá, vamos a la banqueta del parque”. Jesús no resistía más, sentía una fuerte presión en el pecho, le dijo que hace un tiempo se había dado cuenta que su padre consumía un polvillo por la nariz y que justamente ayer cuando su padre se dio cuenta de su presencia él salió corriendo despavorido, pensó que le iba a pegar, sin embargo desde ese día su padre le habla como si nada.