Falta
poco para las 5:30 de la tarde. Algunos salen del trabajo, los más jóvenes del
colegio. Por las calles vemos como la gran mayoría dejó atrás la vestimenta ligera
y lleva abrigos o casacas para enfrentar el frío atardecer. Nos damos cuenta
que llegó el invierno, esa estación en la que jóvenes y adolescentes toman como
propicia para reflexionar sobre sus vidas, caminando bajo la lluvia, entre
amigos o en compañía de un café.
Notamos
cambios en nuestra rutina porque son diferentes nuestras actividades. Los fines
de semana de playa son ahora momentos para permanecer en casa alejándonos del
frío. Esta situación podría llevar a muchos a tener esas complejas sensaciones
de soledad, impaciencia o pérdida de interés. En ocasiones hasta se puede
llegar a sentir tristeza al recordar épocas pasadas.
