Se afirma que la adolescencia es un
proceso de transición, de cambios, pasar de niño a adulto y no que es una etapa
definida en sí.
El adolescente tiene algunos riesgos en
caer en conductas negativas, como por ejemplo la facilidad de ser influenciados
por los medios de comunicación, la necesidad de ser el centro de atención, el
carácter impulsivo y el no pensar en las consecuencias de sus actos. Estos
riesgos pueden ser controlados por el adolescente y enrumbarlo adecuadamente en
el proceso a la adultez.