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CAMINATA POR LA PLAYA: PENSAMIENTOS QUE SE ALEJAN Y VAN


Mientras camino por la orilla de la playa, deambulando con las manos en los bolsillos, mi mente está sumergida en recuerdos que vuelven una y otra vez. Me pregunto ¿por qué me siento así hoy? 

Frente a mí las olas del mar dibujan un hermoso paisaje que me relaja mucho ver y escuchar. El sonido que producen las olas contra las rocas y la arena parece un juego, como si se alegraran y rieran. Ese escenario me relaja y hace que esboce algunas sonrisas, desapareciendo poco a poco todos esos pensamientos, como si el tiempo se detuviera por unos minutos. Solamente me provoca olvidar.  Olvido que siento mucha cólera por las discusiones con mi enamorada y que me siento muy triste por la separación de mis padres. Olvido mi frustración cuando pienso que a nadie le agrado y que soy un fracasado en el colegio. Siento el frío de la brisa en mi cara. En cada paso que doy el tiempo y mis pensamientos encuentran la calma.  Me

LA PLAYA


El fuerte calor del sol me despierta, quiero abrir mis ojos y el brillo solar me ciega por un largo momento, intento darme sombra con la mano y siento un gran dolor en el brazo, ¡me duele todo!. Mientras intento protegerme del sol y siento que mi cuerpo no puede más, me pregunto: ¿Qué me pasó? ¿Dónde estoy?, ¿Cómo llegue aquí?
En medio del dolor trato de recordar qué pasó anoche y solo vienen a mi mente fragmentos de imágenes fantasmales, con mucho movimiento y luces. También escucho gritos, risas, palabras que retumban en mi cabeza, voces incoherentes y mis propias risas y gritos que resuenan sin parar.
Ya es hora de levantarme, me siento sobre la arena y me doy cuenta que estoy solo, mis amigos se han ido, bueno mis disque “amigos” me han abandonado; el ardor en mi piel me recuerda

ESPERO QUE ME QUIERAS, COMO YO TE QUIERO A TI ( 2da PARTE)


Él me llamó y me dijo que me amaba; y el tiempo se detuvo un instante. Escuchar su voz me hacía tan feliz, sentía que mi cuerpo se estremecía y se erizaba mi piel como cuando me besaba y me tomaba de la mano. Y en ese breve momento volví a sonreír después de todos estos días tristes y que no nos pudimos ver. Pero cuando deseaba contestarle, sentí como todo se desvanecía poco a poco; y lentamente se borraba mi sonrisa, y con ella se iba mi alegría y mi fe. Al abrir mis ojos y despertar a mitad de la madrugada; era obvio que se trataba de otro sueño que comenzaba y otro día que terminaba y seguía estando lejos de él.

Durante el día, estando en casa, quería saber cómo estaba Julio, por qué no entraba al Facebook ni respondía mis mensajes del WhatsApp que le había enviado hace unos días. ¿Dónde estará?, ¿Se habrá olvidado de mí? ¿Ya no me querrá?, me preguntaba y suspiraba. 

UN VIAJE FAMILIAR

Estoy contento y quiero contarles el porqué de esta alegría; me alegra saber que este fin de semana saldremos con mi familia a la playa, dos días bajo el sol, acompañado por el sonido del mar y el son de las olas, y lo más importante, ¡con mis padres!… realmente estoy emocionado…me siento así, porque después de mucho tiempo podremos reunirnos todos juntos, como una familia.

La familia necesita momentos para estar juntos, ¿no?, ese momento es importante para mí, para mis padres, para todos. Aunque normalmente esto no pasa – nunca veo a mis padres – y si lo hago es solo para cosas del colegio y de la casa, bueno mi mamá regañándome por algo que hice mal.