martes, marzo 29

LA PLAYA


El fuerte calor del sol me despierta, quiero abrir mis ojos y el brillo solar me ciega por un largo momento, intento darme sombra con la mano y siento un gran dolor en el brazo, ¡me duele todo!. Mientras intento protegerme del sol y siento que mi cuerpo no puede más, me pregunto: ¿Qué me pasó? ¿Dónde estoy?, ¿Cómo llegue aquí?
En medio del dolor trato de recordar qué pasó anoche y solo vienen a mi mente fragmentos de imágenes fantasmales, con mucho movimiento y luces. También escucho gritos, risas, palabras que retumban en mi cabeza, voces incoherentes y mis propias risas y gritos que resuenan sin parar.
Ya es hora de levantarme, me siento sobre la arena y me doy cuenta que estoy solo, mis amigos se han ido, bueno mis disque “amigos” me han abandonado; el ardor en mi piel me recuerda que ya amaneció hace mucho y no sé qué hacer. Es hora de ponerme de pie, pero... ¿Para qué?, ¿para continuar en lo mismo?, volver a caminar buscando al que me indique que estoy vivo, algo que me anime y luego de ello, me mate cada vez más, como hoy que estoy tirado en la arena sin fuerzas para levantarme. Cada fin de semana, cada juerga, buscando en que ocupar mi tiempo, en no estar solo, estar en medio de la fiesta, con mucho trago, muchos puchos, lo que sea para desconectarme de este mundo, que me saque de esto, que me lleve a algún lado, diferente…
Ya estoy de pie, caminando; ¿Ahora a dónde voy?, ¿A quién busco?, caminar por la arena, sentir cada paso tan pesado, más pesado que el anterior, ¿Así es la vida?, ¿Así será cada paso en mi vida?, ¿Por qué es tan difícil avanzar?, avanzar, avanzar… todo era tan fácil en el colegio, ahora que ya acabó, ¿A dónde voy?, ¿Qué viene mañana?... continuará la juerga, me dejo llevar.
¿Y qué hago con esto que me molesta ahora?, esta incomodidad. Ahora todo está vacío, no hay nada, y esa nada es tan grande como el mar… Será que esto me sucede después de cada juerga, después de solo dejarme llevar, ¿Cómo no me di cuenta antes?, como no me di cuenta que debe haber algo más, algo que debo buscar, y al parecer este no es el camino.
A lo lejos veo la carretera, voy caminando hacia ella, cansado, adolorido, con calor; con muchas preguntas y dudas en mi cabeza, pero más motivado, motivado a buscar a donde ir, a buscar el camino que responda… ¿A dónde voy?

viernes, marzo 18

CRIANZA CON O SIN TECNOLOGÍA… HE AHÍ EL DILEMA

¿Alguna vez te ha sorprendido la habilidad de un niño de 3 años manejando la laptop, Tablet computadora mejor que sus padres? O tal vez has visto como en los restaurantes, bancos los padres calman a sus hijos con sólo ponerle el juego de moda o el vídeo  en su celular.

Algunos profesionales encargados en estudiar los efectos de la tecnología en edad temprana, es decir niños y niñas de 0 a 8 años, mencionan que no son actividades apropiadas y requieren de vigilancia de los padres, pero al mismo tiempo pueden mejorar el rendimiento y desarrollo de habilidades mentales (Walsh, 2005).

Existen estudios recientes donde se destacan 3 tendencias principales (Rodríguez Sánchez, 2012):
  • La primera tiene que ver con el consumo diario que los niños y niñas le dan a estos medios, ya que pueden afectar y crear problemas cuando son utilizados por mucho tiempo, desplazando muchas veces la interacción social.
  •   La segunda se refiere a que existe una imitación y aprendizaje del lenguaje que reciben, es decir, si no hay supervisión pueden crear problemas por el tipo de contenido que ven.
  •  La tercera se refiere al modo en que afecta la capacidad de atención del niño, cuando le da mayor prioridad al contenido de los videos y programas, dejando de lado actividades como comer o dormir.  

Mirar televisión es una experiencia especialmente pasiva, que no ofrece ninguna oportunidad de interactuar o responder. Cuando esta es prolongada se convierte en una experiencia aislada, con un impacto negativo en las actividades sociales. (AAAP, 2001). La influencia de los contenidos en los programas de televisión y juegos electrónicos mediante una exposición sin supervisión, de manera prolongada y repetitiva generan efectos negativos. En algunos programas, existe la tendencia a embellecer el uso de sustancias psicoactivas, enviando un peligroso lenguaje a los niños y niñas, donde el abuso de sustancias es una conducta normal, o aún atractiva para los adultos. Estudios han demostrado que al presentar situaciones violentas  y de destrucción en los contenidos, los niños y niñas se pueden desensibilizar a los efectos reales de la violencia, pudiendo generar conductas agresivas que no miden las consecuencias.

El juego, en solitario  o acompañado, promueve la imaginación, el ejercicio físico y la construcción de la realidad y subjetividad del niño. Mientras tanto, el espacio del juego con otros niños y niñas forma las habilidades para la vida, es durante esta interacción donde exploran y practican respuestas frente a su entorno. El uso de dispositivos electrónicos puede acompañar este proceso de crecimiento individual, desarrollando nuevas habilidades y mejorando el aprendizaje por medio de una enseñanza interactiva y funcional. Actualmente, las tablets contienen aplicaciones destinadas a la enseñanza y desarrollo infantil.

Si eres papá o mamá de niños en edad temprana, les aconsejo acompañarlos en esta exploración, ellos son curiosos y quieren darle sentido a su mundo, probablemente sus hijos estén pidiendo una Tablet o cualquier otro dispositivo, pero depende de ustedes ayudarles a entender en qué momento, por cuánto tiempo pueden utilizarlo y cuál es el propósito de esto. También pueden preguntarles lo que están haciendo, responder sus preguntas y seguir sus intereses, de esa manera estarán apoyando su comprensión. El uso de tecnología sin un propósito en los primeros años invita a tener en la adolescencia una propensión al abuso de internet, convirtiéndose en un factor de riesgo para el inicio de uso y abuso de sustancias (Diario de Medicina de Adicciones).


martes, enero 12

CAZADORA DE MIEDOS

Tengo 28 años y me siento muy sola en mi habitación con el último paco por armar, ya van como 120 durante toda la noche y mi cuerpo pide más,  me es imposible dejar de armarlos y consumirlos, prender el próximo genera en mí mucha ansias, así como cuando deseas algo especial. Al costado mío también está las dos botellas de chata de ron que suelo tomar cuando estoy en consumo.  Mi cuerpo no se siente bien, estoy al borde del colapso, sumergida entre dolores de cabeza que no me dejan, siento que la cabeza me pesa mil kilos, no la soporto, todo mi cuerpo está débil y me tiembla, por momentos pierdo el conocimiento, pero al despertar encuentro el paco por armar en mi mano, y las botellas de ron a medio consumir. Sola, así me siento y así estoy, sin nadie a mi lado. De pronto, un gran miedo ingresa en mí, un temor que no quiero que regrese pero regresa cada vez que estoy con la pasta encima, esta maldita droga es una cochinada, no sé por qué lo hago, no lo sé, si me hace sentir tan mal.


En ocasiones no entiendo mi comportamiento, es estúpido, siento que estoy loca. Hace unas semanas me diagnosticaron TBC pulmonar. El doctor dice que es una de las más fuertes. Empecé muy bien, me alejé del consumo por una semana pero hoy no me entiendo, busco encontrarme pero solo encuentro mis miedos. Empiezo a ver que toda mi vida pasa frente a mis ojos, cada recuerdo, cada situación, momentos de niña. Claramente aparecen como recuerdos vividos frente a mí, el maltrato, la violencia de mi padre.  “No lo hagas, No lo hagas. ¡Maldito la vas a matar!, ya déjala vas a matar a mi madre”.
Odio eso, recordar a mi padre me genera odio. Desde niña quise enrolarme a los terroristas y volver a casa para hacerla volar en mil pedacitos. Nunca lo pude hacer. Siento que él me daño la vida, me la marco de odio y  muchos miedos.


Mis hijos, a mis hijos no los veo, supongo que me dejaron por ser una maldita adicta. Empiezo a sangrar por la nariz, esto no se detiene, ¿qué me pasa?, me siento tan débil para ponerme de pie y pedir ayuda. Sé que es el último paco, por favor solo el último, mi corazón empieza a latir muy fuerte, veo como sobresale mi pecho con cada latido, cada vez es más fuerte.  CALMATE! CALMATE!, Maldita fumona tienes que calmarte, esto tiene que pasar .Trato de estar calmada, trato de tranquilizarme. No me quiero morir, no quiero .No quiero morir, me da miedo morir. AYUDA!… ¡Necesito Ayuda! ya no soporto. En un inicio consumía para olvidar mis miedos y penas, ahora la consumo para que estos miedos no me devoren, ellos solo se calman cuando estoy con la maldita droga al lado, me han sometido, esta maldita droga me está consumiendo, me tiene en un hoyo, me controla …

No puedo Sola. 

lunes, octubre 26

LA FAMA DE ARIEL

Ariel es actor, seductor, conquista a las mujeres que quiere, viaja constantemente, tiene libertad y algo más… ¿suena atractivo verdad? ¿Cómo lo hizo? A simple vista podemos creer que lo tiene ¡todo!... hasta un grupo musical, ¿Es suerte?, ¿sucede que su papá también es actor?, ¿Es guapo y por eso tiene fama? Son algunos de los comentarios que se escuchan de Ariel; las quinceañeras sueñan con que sea su chambelán, otras no se pierden un capítulo de la serie en el que sale y otras concursan para tener una cena con él. ¿Pero quién es Ariel? se ve tan feliz; ¿En verdad lo será? Conozco a Ariel y puedo dar credibilidad que lo que le ocurre es muy parecido a la famosa frase: “La fama no lo es todo”.

Sucede que Ariel vive atrapado en un mundo complicado, pelea con su padre que toma alcohol casi siempre; podría decir que su casa es un caos, sus padres discuten a menudo, odia a su hermana, como él dice: “Carol es la hijita consentida de mi viejo”. Ariel siente cólera por todo lo que pasa, su frase típica es: “Me llegan todos, mejor viajo…” es así como él llama a la acción de prender su marihuana y perderse en esa realidad, buscando disipar su tensión y así escapar de lo que no le gusta; el lugar perfecto es su habitación, en soledad y con una vista amplia de la ciudad desde su ventana, nadie lo molesta; ahí entierra sus miedos, es como si anestesiara sus sentidos, “Al fin paz”, expresa. Sin embargo, hay alguien por quien él se preocupa, abraza, le da tranquilidad y le brinda atenciones, cuidando de que lo vea siempre bien. Ella es Lucía, su hermana de tres años de edad, quien a su corta edad empieza a darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor.

¿Qué piensas del mundo real de Ariel? , ¿Qué harías por él?

lunes, octubre 5

EL JUEGO DE MI VIDA

Fue un día cuando los juegos me cambiaron la vida. Nunca había sentido tal sensación… tener en mis manos el dominio sobre los personajes que yo quería, imaginaba mis estrategias y jugadas, a veces me amanecía pensando mi siguiente jugada, no quería detenerlo, cada vez me entusiasmaba más, y no veía la hora de colocarlas en práctica. Mamá exageraba todo, es cierto que baje mis notas, pero para eso estaban los exámenes finales, una buena nota ahí, te subía todo… lo de las faltas… es que a veces iba con unos amigos a jugar en el internet y no íbamos al cole, pero el profe entendía “que mamá no se sentía bien y no podía dejarla sola”; algunas veces había dinero en la mesa, en la cómoda, en la vitrina…si lo dejaban por ahí, era para una “urgencia” y mi urgencia era una media hora o una hora de juego… cuando pueda lo devolvería. Lo que no entendía que algunos amigos se alejaron de mí, decían que me había enviciado en el juego, y no era así, yo creo que estaban celosos pues les ganaba en todos los juegos; se alejaron de mí… en fin, tenía más amigos en la red, y compartíamos el mismo lenguaje “gamer”.


Así transcurrió varios meses, todo estaba “bien” para mí, pues sabía mis jugadas, mis estrategias, me buscaban para hablar conmigo para que les enseñara a jugar o incluso pasarles su juego, de esa manera ya tenía dinero para mi juego…pero llegó un momento donde me sentí cansado. Las cosas en casa ya eran difíciles, solo recibía gritos y amenazas de mis padres, incluso me sacaron del cole porque ya iba a repetir de año… intenté muchas veces cumplir las promesas que le hacía a mi mamá, “te prometo que hoy no jugaré”, pero esa sensación de que me faltaba algo, volvía aparecer, me mordía las uñas, trataba de distraerme con la tele, pero peor…más ganas me daban de jugar, y así rompía las promesas. Me era difícil dormir, era como si los personajes de todos los juegos que juagaba, aparecían en mi mente y hacían de mi lo que querían, es como si ellos tuvieran el dominio de mi ser… y así pasaba las madrugadas, despertándome a cada rato, llegaba hasta las lágrimas porque ya no quería estar así, estaba muy cansado y triste; mis padres estaban preocupados…baje de peso, ya no quería bañarme, me aleje de todo y todos… es que solo pensaba en el juego y no miraba las cosas que pasaban a mi alrededor.



Ahora, sentado en mi cama, recuerdo todo lo que perdí y todo lo que me quitó el juego… Es de madrugada y sé que necesito ayuda, ya no quiero seguir de esta manera, solo espero que aún no sea tarde para mi.

jueves, septiembre 24

ESPERO QUE ME QUIERAS, COMO YO TE QUIERO A TI ( SEGUNDA PARTE)


Él me llamó y me dijo que me amaba; y el tiempo se detuvo un instante. Escuchar su voz me hacía tan feliz, sentía que mi cuerpo se estremecía y se erizaba mi piel como cuando me besaba y me tomaba de la mano. Y en ese breve momento volví a sonreír después de todos estos días tristes y que no nos pudimos ver. Pero cuando deseaba contestarle, sentí como todo se desvanecía poco a poco; y lentamente se borraba mi sonrisa, y con ella se iba mi alegría y mi fe. Al abrir mis ojos y despertar a mitad de la madrugada; era obvio que se trataba de otro sueño que comenzaba y otro día que terminaba y seguía estando lejos de él.

Durante el día, estando en casa, quería saber cómo estaba Julio, por qué no entraba al Facebook ni respondía mis mensajes del WhatsApp que le había enviado hace unos días. ¿Dónde estará?, ¿Se habrá olvidado de mí? ¿Ya no me querrá?, me preguntaba y suspiraba. Muchas veces pensé en ir a su casa, estaba ansiosa por ir a verlo y arreglar las cosas; pero el resentimiento luego de la última pelea fue mayor y no lo hice. Todas mis amigas me decían que lo dejara, que había varios chicos a los que les gustaba, pero en el corazón no se manda; yo necesitaba a Julio junto a mí. Hasta que en esa tarde por fin me llamó y sólo me dijo que quería conversar conmigo. Un mar de dudas se apoderó de mi mente. Y quería que las horas pasen y sea de noche para poder verlo. Llegó el momento y nos vimos en la playa, era una bonita noche despejada y no hacía mucho frío. Cuando lo vi, lo noté diferente y distante; pero eso no me importaba. Sus ojos bonitos ya no estaban rojos, es decir ya no estaba fumando marihuana, eso me ilusionaba, me hacía sentir muy contenta y alegre y solo quería creer que todo iba a cambiar.

Me hablaste de muchas cosas que pasaron en estos días, tus padres encontraron la marihuana en uno de tus pantalones y en tu habitación, tu papá quiso pegarte y botarte de la casa pero tu mamá te defendió. Esa fue la gota que derramó el vaso en la relación de ambos, tu mamá quería llevarte vivir con su familia al norte. Mientras me contabas todo, fue la primera vez que te vi llorar, nunca antes te había visto así, y se me rompió el alma. Me decías: “Te necesito ahora conmigo, no sabes cuánto Jimena, pero tampoco quiero herirte, siento que todo esto es por mi culpa, no sé qué hacer, quisiera irme pero mi mamá está devastada no puedo abandonarla”. “Hoy día me voy de viaje con ella, por eso quise verte para despedirme”, “perdóname por todo lo que te hice”, “Te voy a recordar todos los días, te quiero mucho”.

Comencé a recordar rápidamente todos los momentos que habíamos pasado juntos; y lo abracé tan fuerte, porque sabía que tenía que irse y yo no quería, que deseaba que ese momento se detuviera en el tiempo y él esté conmigo para siempre. Mientras caminábamos por la playa, yo seguía llorando aunque me decías que sólo sería por unas semanas, hasta que todo se calme y tus papás se reconcilien. Nos prometimos seguir comunicándonos. Y también me prometiste, al igual que a tu mamá, que no volverías a fumar, que buscarías la forma de controlarlo.

Yo pensaba en que pasaría ahora, y a pesar de estar con él me sentía tan sola, como si me faltara algo, y mi mente se preguntaba ¿Se solucionarán sus problemas?, ¿Acaso tendremos un futuro juntos?, ¿Volverá por mí?; mientras nos alejábamos de la playa le pregunté ¿Cómo te ves de aquí a un año?; me miró fijamente y dándome un beso en la mejilla, me susurró al oído “contigo”.

Eso fue lo último que me dijo antes de despedirnos. Ahora yo sé que tú me quieres, pero yo me noto diferente, ahora yo siento que te amo. (Continuará…)

viernes, septiembre 18

MUERTE DE UNA INOCENTE

Fui a una fiesta mamá, y recordé todo lo que me dijiste.
Me dijiste que no tomara, mamá, así que solo tomé una gaseosa.
Me sentí muy orgullosa de hacerlo, mamá, tú me dijiste que así me sentiría.
No tomé y manejé, mamá, aunque muchos me decían que no lo hiciera.
Sé que hice lo correcto, sé que siempre tienes la razón.
Ahora la fiesta está terminando y todos manejan sin saber cómo.
Al subir a mi carro, mamá, yo sabía que llegaría a casa sana y salva. Por la manera tan dulce y responsable que me has criado.
Empecé a dirigirme a casa, pero al entrar en la avenida, el otro carro no me vio, mamá y se estrelló contra mí.
Ahora echada en el pavimento, mamá escucho al policía decir que el conductor del otro carro está borracho, mamá, y soy yo la que va a pagar por todo esto.
Estoy acá muriendo, mamá… quisiera que estuvieses acá conmigo, ven pronto…
¿Cómo me pudo pasar esto? Mi vida reventó en un segundo como un globo.
Hay sangre alrededor mío, mamá, y casi toda es mía. He escuchado decir al médico que moriré en poco tiempo.
Solo quería decirte mamá, que yo no tomé, te juro que no lo hice. Fueron los otros, mamá, los otros que no pensaban.
Seguro que el que me chocó estaba en la misma fiesta que yo. La única diferencia es que él sí tomo y soy yo quien va a morir.
¿Por qué toman? ¡Pueden arruinar toda una vida!
Siento fuertes dolores, mamá, son como cuchilladas.
El chico que me chocó está caminando, mamá, no creo que sea justo. Yo estoy acá muriendo y todo lo que él puede hacer es mirarme fijamente.
Dile a mi hermano que no llore, dile a mi papá que sea fuerte. Y cuando vaya al cielo, mamá, por en mi lápida “la hija de papá”.
Alguien debió decirle, mamá, que no tomara si iba a manejar, si se lo hubieran dicho, yo viviría.
Casi no puedo respirar, mami, tengo miedo. No llores por mí, siempre que te necesité estuviste a mi lado.
Solo una última pregunta antes de despedirme. ¿Yo no tomé y maneje, entonces por qué soy yo la que tengo que morir?
Este es el fin, mami. Me gustaría poder verte a los ojos y decirte. Te amo, y adiós. Tu hija. 
 ANÓNIMO 
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