lunes, agosto 31

ABUELO...


Un tiempo atrás, una persona que conocí desde pequeño empezó a cambiar, pero su cambio era diferente al de otros niños. Cuando él tenía 5 años vivía con sus padres, salía al barrio a correr, a jugar pelota y hacía travesuras… como todos los niños. Él fue creciendo, hizo amigos, le iba bien en el colegio, seguía jugando, era divertido, la verdad era bastante hábil, luchaba por sus objetivos, era de esas personitas que no se rinden y esa característica hacía que él pueda ayudar a los demás niños y ellos se lo agradecían. 

Sin embargo, pasaron algunos años y el comportamiento de ese niño cambio radicalmente… ya nada fue igual. Ya no salía tanto con sus amigos y por más que ellos lo buscaran, cuando salía era como que no tenía la confianza de antes, estaba alejado de los otros, estaba triste, ya no era el mismo. 

Un día escuche que su madre lo acompañaba al colegio, al parecer había recibido quejas de él, no recuerdo bien que quejas, lo que si recuerdo es que un día los vi a ambos pasar por la calle y cuando entraban a casa, ella estaba llorando y le decía a su hijo que iban a salir de esto, que juntos iban a poder; quise ayudarlos, decirles algo, pero me dio vergüenza acercarme. Recuerdo que ese día, desde mi ventana y sin poder hacer nada, vi a aquel brillante niño, con lágrimas en los ojos, como se despedía de sus amigos con una mano y con la otra cogía la mano de su madre, mientras ella llevaba una maleta grande y con ruedas… ese niño no viviría más en el barrio y su madre tampoco, fue un día triste para todos y muy triste para mí.

Un tiempo atrás conocí a un hombre, él me vio desde que era un bebe, yo no tengo recuerdo de eso pero mi madre me lo dijo. Él era un hombre que salía a trabajar y cuando llegaba a casa abrazaba a su esposa, era genial, jugaba conmigo y con mis amigos, era muy fuerte, siempre sonriente, el inspiraba confianza y nunca me dejaba rendirme; siempre me decía que yo podía hacer todo lo que yo decidiera y al parecer él podía hacer todo lo que se proponía. Pero luego de unos años todo cambio con ese hombre. Él salía hasta muy tarde, no regresaba a la casa por varios días… yo sabía que algo pasaba, mi mamá lloraba todos los días y yo estaba cada vez más triste, sin ganas de nada. Un día fui al colegio con mi mamá, la verdad que no me iba bien y me dijo que ya no iría a ese colegio, que viviríamos en otro lugar y que juntos saldríamos de esto. Llegó ese día, me puse a llorar, mis amigos jugaban, yo me despedí de ellos y ellos de mí, ese hombre estaba en mi ventana pero cuando voltee a despedirme de él, solo vi una botella, esa maldita botella y me fui con mi madre.
Un día, mientras estaba en la oscuridad de mi casa, escuche a lo lejos unos pasos y a dos personas que hablaban en voz baja, mi puerta estaba junta, no alcancé a cerrarla. Un hombre entró a mi casa, y con él la luz por lo que no podía ver bien, yo estaba resaqueado y no salía de casa varios días. Ese hombre me dijo – Papá, ¿estás bien? – Eran los ojos de aquel niño brillante, mi hijo. Era mi hijo que, mientras alejaba una botella de alcohol de mi mano, con voz segura me decía – Papá que bueno encontrarte, quiero decirte que aún es posible salir de esto, si tú lo decides puedes lograr lo que sea – Yo no sabía que decir, no lo veía hace varios años, me pregunté qué hacía acá, después de haberlo dejado, de haber maltratado a su madre, después de haberlo insultado… escuché de nuevo su voz – Papá, hoy he venido a llevarte con gente que te podrá ayudar, yo estaré contigo y también alguien más – Entonces detrás de él apareció un niño de cabello ondeado con ojos grandes y temerosos, se paró frente a mí, miró a mi hijo, mi hijo afirmó con su cabeza, entonces el niño con seguridad cogió mi mano y sonriendo me dijo … hola Abuelo.Desde ese día han pasado 6 años, vivo en casa de mi hijo, con su esposa y mi nieto. Luego de un largo proceso, que aún continua, durante estos 6 años no he vuelto a consumir bebidas alcohólicas, gracias a mi hijo, a mi nieto pero sobre todo porque yo lo decidí. Reconozco cada día que pasa, gracias a Dios he vuelto a ser padre y también soy… jajaja Abuelo

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